Por: Aida Nuñez
Yo no soy esa que reflejo
en mis poemas,
no hago hechizos de amor, ni uso la magia.
Mis encantos se marcharon cada día,
el tiempo se robó mis ilusiones,
mi corazón renunció a ser amado.
Me emociona sentirte encandilado,
con mis ardientes versos
y mi supuesta alegría,
por creer que todavía soy, más que mujer, toda una hembra.
Pero ya, yo no soy esa.
Aún puedo excitarme, quizás, con tus caricias,
o volar hasta el cielo con tus besos,
pero no sueñes ¡no!,
que no soy esa.
Los años me robaron mis pasiones,
los sueños se me hicieron pesadillas,
mi primavera la cambié por los inviernos,
y escondo en mi sonrisa,
el desvarío.
Yo no soy esa…
y ya no soy esa que reflejo en mi poesía.
