Textos y Contextos. ¿Por qué AMLO sigue teniendo tanto poder de convocatoria?

Por: Miguel Alejandro Rivera

El pasado primero de diciembre, se llevó a cabo en el Zócalo de la Ciudad de México, un informe más del actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Como lo ha hecho desde 2006, el tabasqueño cuando convoca genera movimientos masivos que no son casualidad.

En México, el Siglo XX comenzó con un proceso revolucionario paradigmático para el continente americano y casi que para el mundo; después de la Revolución francesa, se puede decir que la mexicana y la rusa fueron las transformaciones sociales más icónicas de la era moderna.

Por un lado, los personajes como Villa y Zapata son insignias de las izquierdas y la resistencia social a nivel internacional, además de que la Constitución mexicana fue ejemplo para otras en el continente; por otro, ni qué decir de la Revolución socialista que marcó un hito en la organización política del mundo.

Comenzado en México el proceso revolucionario, el primer presidente después del Porfiriato fue Francisco I. Madero, un burgués educado en Francia, donde abrevó de pensamientos emanados de la ilustración y el humanismo, no así del sentimiento de las clases bajas. Es decir, Madero fue sin duda toral para nuestro país en la construcción de democracia; sin embargo, no fue un personaje con intereses realmente sociales. Ejemplo de ello es cómo desdeñó al zapatismo y al villismo, luego de haberlos utilizado para llegar al poder.

Después, de 1913 a 1946, en la presidencia de la República, desfiló un grupo de militares que fueron de lo más nefasto, como Victoriano Huerta, hasta proyectos de nación que dieron forma a la estabilidad social, como el de Lázaro Cárdenas; sin embargo, otra vez, se carecía de un fondo popular y de real representación masiva.

En 1946, ya con el Partido Revolucionario Institucional establecido como una organización más allá de lo militar, pero corporativista, comenzó esa herencia sexenal que escondía detrás siempre algún o algunos personaje con injerencia e interés en mantener el poder; Fidel Velázquez o el propio Carlos Salinas de Gortari son ejemplo de ello.

En 2000 llegó el Partido Acción Nacional al poder llevando al máximo el marketing político al vender a un político neoliberal de derecha como si fuera un personaje popular y casi que de izquierda: cambió el color, más no el sistema, y por eso luego de una deprimente gestión de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto devolvió el poder al PRI en 2012.

¿Por qué este muy humilde recorrido por el presidencialismo mexicano? Porque en más de 100 años, México no había tenido un líder social como Jefe del Ejecutivo, lo que explica con claridad por qué un personaje como Andrés Manuel López Obrador llena el Zócalo capitalino cada que quiere. De orígenes modestos, el actual mandatario no proviene de familia política o de una clase privilegiada.

A diferencia de Madero que pertenecía a la clase alta o de Cárdenas que era militar, López Obrador se fue posicionando en la escena por su trabajo con los indígenas de Tabasco, por liderar manifestaciones sobre asuntos petroleros de dicho estado y por las impugnaciones ante la falta de democracia, también en Tabasco.

Si caben dudas del arrastre del presidente, habría que reflexionar que es un personaje cuyo arrastre logró la conformación de un partido político al cual llevó a la presidencia en menos de cinco años, en contraste, por ejemplo, de Felipe Calderón, quien no pudo ni obtener el registro como Partido de México Libre.

En síntesis, se puede estar o no de acuerdo con el actual gobierno, sobre todo porque en la democracia las diferencias debieran llevar a una mejor condición social; sin embargo, no se puede negar que el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador es paradigmático para México, por lo que la discusión de si necesita o no acarreados es superflua, ya que por el arrastre y la certera que tiene podría fundar, si quiere, otro partido político mañana mismo.

Publicado por Miguel Alejandro Rivera

Licenciado en Comunicación y Periodismo y pasante en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México; maestrante en Periodismo Político por la EPCSG; autor de las novelas “Peor es nada” (Fridaura 2014), “Ella no sabía nada de Bakunin” (Fridaura 2016), “El amor no es suficiente” (Endira 2018), “Dios te salve” (Fridaura 2021), y el libro de cuentos, “Narraciones del México profundo, cuentos cortos de historias largas” (Fridaura 2019); asimismo, redactó la Constitución de la Ciudad de México para Niños, editada por la Asamblea Legislativa de la CDMX. Ha publicado en medios digitales como Homozapping, Sin Línea Mx, Rebelión.org, y fue jefe de información de A Barlovento Informa. Sus talleres de periodismo literario y creación narrativa, así como sus libros y ponencias se han presentado en distintas instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Guerrero, la Universidad Panamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Coahuila, entre otras, y en eventos como la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la CDMX 2016 y 2019, la 3era y 4ta Feria del Libro de San Juan del Río, y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, así como en la Brigada para Leer en Libertad en diversas ciudades del país. Actualmente es columnista del diario El Día, con el espacio editorial Textos y Contexto; además es profesor de la FES Aragón y de la Universidad Iberoamericana.

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