Por: Alejandro Lavín
Creo que hoy la navidad se ha malentendido. Comprar regalos, presumir ropa y comparar quien llega en el mejor coche. Endeudarse absurdamente, cargando mercancía insulsa que probablemente no gustará, estresados en los típicos embotellamientos pensando en lo que habrá de tomar en una cena donde habrá gente que tal vez ni siquiera es de tu agrado. Hemos convertido un día de reunión en una gigante plaza comercial. Y qué bueno que se reactive la economía, pero además de un saldo de accidentes y nuevos traumas ¿Qué nos está dejando nuestra percepción actual de esta festividad? ¿Cómo podemos transformar esta celebración en algo realmente trascendente para nuestras vidas? ¿Cuál es el verdadero significado de festejar la navidad?
Se dice que el 25 de diciembre se celebra el nacimiento de Jesús de Nazareth, el mesías de la religión católica/cristiana: la creencia espiritual más extendida y popular del mundo monoteísta. Tanto así que la celebración de la natividad es un evento global, que la mayoría de los negocios cierran en esa fecha, y las cadenas de transporte, comida y regalos se abarrotan de una manera poco vista en todo el resto del calendario.
Sin embargo… ¿Cómo se sabe si Jesucristo realmente nació ese día? Puesto que nuestro calendario Juliano-Gregoriano ni siquiera era el oficial en esa época… De hecho, este calendario actual se instauró por allá de 1582, habiéndose descubierto ya América. Y sólo en algunos países católicos, en muchos países el calendario juliano-gregoriano se fue instaurando gradualmente, incluso algunos tardaron en colocarlo hasta pleno siglo XX. En China y el mundo judío algunos todavía usan sus propios sistemas de medición del tiempo.
En tiempos de Cristo, el calendario oficial era el Juliano, instaurado por Julio César unos 50 años antes de Cristo; lo importó de Egipto, que lo usaban desde casi 3000 años antes. El problema era que no tomaba en cuenta algunos factores de rotación de la tierra, y por lo tanto se atrasaba un día cada cierto tiempo. La introducción del año bisiesto del calendario gregoriano corrige el problema, aunque no de forma perfecta.
Aunque el juliano y el gregoriano realmente se parecen, al ser mediciones solares de 12 meses, ¿Quién dijo que Jesús nace el 25 de diciembre? De hecho, algunas investigaciones históricas sitúan su nacimiento alrededor de septiembre por cuestiones de la narrativa bíblica, en donde EN NINGÚN LUGAR del nuevo testamento se escribe que Jesús nace ese día. ¿Entonces de dónde salió el dato? Pues resulta que esa fecha fue propuesta por Constantino, el mismo emperador que instauró el cristianismo como la religión oficial en el imperio romano, en el Concilio de Nicea por allá del 325 después de Jesús. Justo el 25 de diciembre se celebraba en el imperio la fiesta del Sol Invictus, o la fiesta del sol naciente, una fiesta pagana que tiene sus orígenes muy anteriores al cristianismo. De hecho, es una celebración que venía de los persas, en honor a su mesías Mithra, y también se sabe que era celebrada por pueblos celtas y otros grupos protoeuropeos.
La fiesta del sol naciente es una celebración principalmente astronómica que festeja el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Esto por que el 21 de diciembre en el hemisferio norte es el solsticio de invierno, la noche más larga del año puesto que el sol tiene menos horas alumbrando el horizonte. A partir del 22 los días comienzan a alargarse y para el 25 mas o menos vuelve a haber equilibrio en las horas de luz y oscuridad (Por supuesto, mientras más al norte se encuentre uno, menos se cumple esta condición; Hay regiones donde la noche dura semanas enteras).
Esta razón, hace que a muchas deidades, mesías y profetas de religiones antiguas, les adjudicaran esta fecha simbólica de nacimiento, como el ya mencionado Mithra, pero también a Apolo y Helios, Dionisio y Baco en Grecia y Roma respectivamente, Horus y Serapis en Egipto, Atis y Coribas en Frigia, Marduk y Tammuz en Mesopotamia, Zalmoxis en Tracia y Dacia en Rumania, incluso se dice que Krishna en India también se puede homologar a la misma fecha.
De hecho, no solamente se les adjudica una fecha de nacimiento, sino circunstancias paralelas en su mitología. Nacidos de una virgen. Su nacimiento visitado por magos, señalizado por una estrella. Capacidad de realizar milagros. Sacrificio por su gente. Incluso 12 discípulos, y por supuesto, resucitación después de muertos o asesinados.
¿Por qué tantas coincidencias alrededor de su mitología? Por que realmente no es la historia de una persona. Es la historia del Sol. Hablemos de Jesús.
Si en la noche del 24 de diciembre miramos al cielo, observaremos 3 estrellas brillantes que forman casi una flecha, aquí de hecho en México conocidas como “Los 3 reyes magos”. Realmente pertenecen a la constelación de Orión, de hecho, forman lo que parecería “su cinturón” (Si plasmáramos la imagen del guerrero Orión encima de la constelación). Estas estrellas apuntan a la estrella mas brillante del firmamento, Sirio A, mejor conocida como la estrella de Belén. Por la rotación de nuestro planeta, ésta flecha apuntando a la estrella brillante se van desplazando en conjunto a través de la oscuridad de la noche hasta que justo por donde se mete Sirio, minutos después sale… El Sol.
“3 reyes de Oriente siguieron a la estrella de Belén para asistir al nacimiento del mesías”.
Las 3 estrellas del cinturón de Orión siguen a Sirio, que marca el lugar de donde saldrá el Sol.
La noche más larga del año, el 21 de diciembre, del lugar donde el sol se mete surge la constelación de Cisne, también conocida como la Cruz del norte. 3 días después (22, 23 y 24) el sol (desde nuestra perspectiva, por la inclinación del eje de rotación terrestre) volverá a su tránsito de más horas, suspendiendo la noche larga.
“El mesías fue crucificado y 3 días después, resucitó”.
“Tiene 12 discípulos y fue vendido por 30 piezas de plata.” Como los 12 meses y sus 30 días de duración.
El mesías fue llamado el dador de vida, el Alfa y el Omega, el buen pastor.
La mitología de Jesús no es la historia de un ser humano. Es una metáfora del tránsito del Sol. El sol que nos trae vida, crecimiento vegetal, visibilidad, que ahuyenta la noche y sus peligros. Es muy curioso que la Iglesia Católica satanice la astrología cuando, la historia en la que basa la validez de la adoración a su mesías es realmente una metáfora de las estrellas.
¿Qué significa esto? ¿Qué hemos sido engañados y que ninguno de los valores de la navidad realmente importa? No. No es ésta la razón de escribir este artículo. Independientemente de la conducta bastante cuestionable no solo de la Iglesia como institución, y de muchos otros grupos religiosos, incluso sectarios; el verdadero significado de esta historia no se trata realmente de “adorar” a un desconocido, real o no, que vivió hace miles de años en el planeta.
La ideología que coincide en esas deidades, llamadas por estas razones “Mesías solares”, es la de ese guerrero luminoso, conectado don el Dios Único del cielo, que viene a redimir el pecado y a salvar a la humanidad.
El verdadero propósito de la navidad, de la fiesta antigua del sol naciente, es que encarnemos todos y cada uno de nosotros esos valores. Es recordar que la luz prevalece. Que la oscuridad siempre habrá de terminar porque siempre, el sol saldrá de nuevo para nosotros. Y que estamos conectados. Conectados como especie y conectados a una mente creadora universal, que sin importar el nombre, mito o rito que le adjudiquemos, estará siempre disponible. Siempre infundiéndonos bondad, guía y camino.
La fiesta navideña lo que realmente puede lograr es que dentro de cada uno de nosotros surja el mesías. El profeta. Y no para ser venerados sino para difundir el mensaje. Un mensaje de unión, de amor y de esperanza. Que nuestras fallas pueden ser corregidas. Que nuestro camino esencial tiene posibilidad de ser recuperado. Que a pesar de la oscuridad de nuestras más negras decisiones siempre habrá un nuevo amanecer. Cada día como una nueva oportunidad de cambiarlo todo. Por lo menos de empezar a hacerlo.
Por eso la navidad es tiempo de reunión. Tiempo de pedir y aceptar disculpas. Tiempo de ofrecer y recibir amor. Tiempo de celebrar que, dentro de cada uno de nosotros, existe una parte del gran Diseñador Infinito Omni-Sciente. Un D.I.O.S. que se manifiesta como intuición, que nos manda mensajes de texto en forma de corazonadas, que deja pistas como moronas de Hanzel y Gretel, a manera de personas, libros y pequeñas escenas que ocurren en sólo ciertos momentos, especialmente diseñadas para el ojo, que sabe a donde mirar.
Dicen que el ser humano no es malo ni bueno por naturaleza. Yo creo que todos, venimos de la luz y estamos hechos de la misma. Creo que hemos venido a usar esa luz para darnos cuenta de la oscuridad que proyecta nuestra sombra. Te deseo que hagas consciencia de tu sombra y que uses tu brillo para neutralizarla. La tuya y la que otros proyectan sobre ti. Esta navidad te deseo que encuentres la paz dentro y contigo mismo. Por que el que no está en paz con sí, está dispuesto a la guerra con los demás. El que no es feliz busca inconscientemente arruinarle la fiesta al de al lado. No arruines fiestas. Haz la tuya propia.
Esta navidad 2021, te deseo profundamente, que nazca el niño D.I.O.S. dentro de ti. Ya lo hace. Mas bien te deseo que te des cuenta. Te deseo amor, reunión, perdón y paz. Te deseo conexión contigo mismo, y por ende, con toda la esencia de nuestra verdadera humanidad.
Feliz Navidad y próspero año nuevo te desea, Alejandro Lavín.
