Textos y Contextos
Por: Miguel Alejandro Rivera
Hace algunos días, conocí a un colectivo llamado Amigos por un Sahara Libre, quienes, en el marco de la 11 Feria de la Brigada para leer en Libertad en la Alameda Central, realizaron algunas charlas y actividades para concientizar sobre los problemas que vive la sociedad saharaui en el norte de África.
La República Árabe Saharaui Democrática fue un territorio tomado por España en 1884, en el contexto de las Conferencias de Berlín. Casi cien años después, en 1973, se formó el Frente Polisario para luchar por la libertad de esta nación, que, en 1975, comenzó a sufrir el acoso del ejército de Marruecos, a través de la llamada Marcha Verde.
Aunque países colindantes como Mauritania o Argelia, que incluso recibe refugiados saharauis, firmaron la paz y reconocieron el territorio para dicha nación, entre 1980 y 1987 Marruecos levantó en seis fases un muro defensivo, conocido como el Muro de la Vergüenza, con cinco pasillos de entrada y salida a lo largo de unos 2 mil 500 kilómetros, que vigila con más de 100 mil soldados (la mitad de su ejército) y que está flanqueado por 5 millones de minas antipersonales. El proceso de colonización en territorio saharaui continuó y se calcula que al menos 200 mil personas con ciudadanía marroquí se han instalado en el Sahara Occidental, según datos de la Delegación del Frente Polisario en España.
En 2007, Marruecos propuso un plan para la soberanía del territorio en el Sahara, que el Polisario ha rechazado porque implica que el Estado marroquí conservaría todos los atributos relativos a la soberanía como la bandera, el himno nacional y la moneda, además de las competencias constitucionales y religiosas del Rey como “emir de los creyentes y garante de la libertad de culto y de las libertades individuales y colectivas”. Así mismo, el Estado se reservaría la seguridad nacional, la defensa exterior y de la integridad territorial, las relaciones exteriores y el régimen de explotación de los recursos naturales.
Por su parte, el Sahara tendría también competencias en administración, incluida la policía local, en infraestructuras, tales como agua, electricidad, transporte, en iniciativa social como vivienda, educación, sanidad, empleo, deporte y medio ambiente, y en cultura, donde se incluye la promoción del patrimonio cultural saharaui.
Según Amigos por un Sahara Libre, los recursos más importantes que tiene la región son fosfatos, hidrocarburos, oro y recursos pesqueros. En el caso del petróleo, e incluso contraviniendo resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, Marruecos ha otorgado licencias de explotación en zonas que no le corresponden, dejando así que las empresas invadan el territorio de los saharauis.
“Mil y una resoluciones de las Naciones Unidas han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. ¿De qué han servido esas resoluciones? Se iba a hacer un plebiscito, para que la población decidiera su destino. Para asegurarse la victoria, el monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero al poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su confianza. Y el rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después dijo no, y ahora su hijo, heredero del trono, también dice no. La negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos confiesa que ha robado un país”, dice Eduardo Galeano en su texto Muros.
Y el periodista uruguayo añade: “¿Por qué será que los ojos se niegan a ver lo que rompe los ojos? ¿Será porque los saharauis han sido una moneda de cambio, ofrecida por empresas y países que compran a Marruecos lo que Marruecos vende, aunque no sea suyo? Hace un par de años, Javier Corcuera entrevistó, en un hospital de Bagdad, a una víctima de los bombardeos contra Irak. Una bomba le había destrozado un brazo. Y ella, que tenía ocho años de edad y había sufrido once operaciones, dijo: -Ojalá no tuviéramos petróleo.
“Quizás el pueblo del Sahara es culpable porque en sus largas costas reside el mayor tesoro pesquero del océano Atlántico y porque bajo las inmensidades de arena, que tan vacías parecen, yace la mayor reserva mundial de fosfatos y quizá también hay petróleo, gas y uranio. En el Corán podría estar, aunque no esté, esta profecía: Las riquezas naturales serán la maldición de las gentes”.
Es por eso que luchas como las de Amigos por un Sahara Libre, son tan necesarias para que, en un país como México, tan occidentalizado, nos enteremos y hagamos conciencia de que en el mundo hay luchas muy justas, contra condiciones de total injusticia.
