Que la desaparición duela como si fuese la primera vez…

La desaparición de personas en México es un problema que no para y el cual resulta sumamente doloroso porque, cuando alguien muere, cuando alguien no está, quedan los vivos, los que buscan, las que no se cansan, aquellas y aquellos quienes la vida se les convierte en martirio.

El hallazgo de un crematorio clandestino en Jalisco donde al menos había unos 200 pares de zapatos es un episodio más de la triste historia de desaparición en nuestro país, que comenzó en la Guerra Fría y se agravó en el sexenio de Felipe Calderón, cuando su gobierno echó a andar la llamada guerra contra el narcotráfico.

“Dimos (con el lugar) porque teníamos varias llamadas anónimas (…) y pues nos encontramos con restos calcinados, restos de cuerpos humanos calcinados en fosas”, dijo Índira Navarro, representante del colectivo Guerreros Buscadores, quienes dieron con el espantoso lugar.

Los crematorios fueron encontrarnos en un predio rural de Teuchitlán, que ya había sido asegurado en septiembre pasado por las autoridades.

En Jalisco, otros colectivos como Luz de Esperanza siguen luchando para encontrar a sus familiares: madres, padres, amigos, hermanos debe sufrir hechos como el del fin de semana pasado, que les generan terribles emociones encontradas; por un lado, la posibilidad de encontrar los restos de sus seres queridos y dar fin a su búsqueda; por otro, el sinsabor de saber que la persona que tanto aman ya ha muerto.

Por ello, mujeres como Silvia Velázquez, una de tantas madres buscadoras, anunció que se retira, al menos por el momento, de esta lucha, pues le es insoportable.

A través de un mensaje en redes, Velázquez Rodelo señaló que su salud mental se ha deteriorado, por lo que ha experimentado severos “ataques emocionales“ relacionados con el arduo labor que implica ser ‘una madre buscadora’.

Personalmente he tenido la oportunidad de tener cercanía con decenas de madres y padres buscadores cuya lucha es admirable, pues no sólo se enfrentan a la desaparición de sus hijos, sino a la indolencia de las autoridades e incluso de parte de la sociedad que, ante su historia, les lanzan el clásico y desagradable: “Seguro en algo andaba” o “ha de andar con el novio”.

En 2014, todo México supo lo que era la desaparición forzada porque, de golpe, se esfumaron 43 normalistas en Iguala, Guerrero, pero éste es un problema que aún se debe visibilizar más y, claro, buscar su erradicación.

Cuando entre 1974 y 1994 los gobiernos del PRI desaparecieron a miles de personas, se disfrazó a una dictadura de democracia, por lo que muchas personas no le dieron la dimensión correspondiente al problema, uno que ya es incluso más grave del que se detonó en esas épocas en países como Argentina, Chile, Uruguay y demás territorios que sí acusaron claras dictaduras.

Por ello, es importante evitar que la desaparición de personas sea cotidiana; no podemos permitir que estas tragedias sean parte del día a día. Mostremos empatía ante las víctimas y busquemos todos paz y justicia, porque es un drama del que nadie está libre por completo.

*Si te interesa el tema, te comparto el libro La vida sin nosotros, totalmente gratuito, que puedes descargar a continuación:

https://brigadaparaleerenlibertad.com/libro/la-vida-sin-nosotros-la-desaparicion-de-personas-en-mexico-chile-argentina-y-el-kurdistan%3B-voces-de-victimas-y-especialistas

Publicado por Paradigma

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