Por Procoro Augusto López Huerta
Siempre había soñado con dedicarse a la ciencia. Desde niño demostró gran inclinación por la investigación científica. Su pasión era muy grande. Con el tiempo logró dedicarse a lo que más le gustaba. No estaba dispuesto a hacer algo diferente. El joven científico tenía mucha claridad sobre su futuro. Gracias a su dedicación pudo entrar a un Centro de Investigación, donde se desenvolvía con plenitud y alegría. Sin embargo, en una ocasión en la que caminaba por los pasillos encontró a una joven que lo cautivó desde el primer momento. Ella demostró interés por él, de manera que se conocieron con la intención de adentrarse en sus respectivos mundos. La relación creció, y juntos hicieron que una amistad naciera, para luego convertirse en una gran relación. Los dos disfrutaban de la presencia del otro, eran muy felices. No obstante, un día le encargaron al joven científico que revisara un dato en los planos del Centro de Investigación, por lo que descubrió algo muy curioso. Había una sala que estaba en los planos, un lugar que no conocía, lo cual era muy raro, puesto que recorría ese trayecto a diario. Fue a corroborar la información. Se dio cuenta que donde debía estar la puerta de esta sala, no existía nada. Pensó que su mente le estaba jugando una mala pasada. Fue y vino, y a la quinta oportunidad se encontró con una puerta, la cual abrió, entrando a una sala oscura que tenía en sus paredes constelaciones, planetas, estrellas, soles, todo el universo estaba presente en esa sala. De la oscuridad salió un espectro, quien se presentó, diciéndole que le tendría que explicar algo que ya sabía para entender por qué la sala se había presentado ante él. Le explicó que el texto académico tiene ciertas características, como la intertextualidad, que consiste en que este texto recurre a otros textos para validar sus planteamientos. También le comentó que este texto se produce en un contexto específico, como Universidades o Centros de Investigación. Le dijo que otra característica consiste en que busca persuadir, es decir, convencer acerca de su validez. Otra cuestión importante, le explicó, tiene que ver con que comunica resultados, pues todo trabajo científico tiene esa finalidad. Y por último, utiliza un lenguaje formal, que se traduce en que por tradición se tiene como objetivo que esté escrito en tercera persona. Eso es lo que dicta la tradición, aunque puede haber excepciones si la persona es capaz de justificar por qué escribiría el texto académico de otra forma. El espectro le confesó que estaba en la sala del texto académico, y que para salir de ahí tendría que pagar un precio. El joven estaba algo asustado. El espectro indicó que él se alimentaba de los recuerdos más felices de la gente. Y que por tanto tendría que darle su recuerdo más feliz. El joven científico pensó en el momento en el que la había conocido, de manera que le preguntó al espectro si la podría ver al regresar. El espectro le dijo que sí, pero que al darle ese recuerdo todo lo demás desaparecería de su memoria, no recordaría su momento más feliz ni toda la historia que se derivó a partir de ese suceso. No recordaría al amor de su vida. No tuvo otra opción, si quería salir de la sala. Cerró los ojos y al abrirlos estaba afuera, en el pasillo, caminó un poco y se la encontró a ella, quien lo saludo efusivamente, pero el joven científico no sabía quién era, simplemente le mostró una cara de extrañeza y continuó su camino. Ella se quedó muy confundida. No entendía qué había sucedido.
