En las entrañas del verso (1/2)

Por José de Jesús Camacho Medina*

El huerto de las ecuaciones

En el ramaje magnánimo de las matemáticas
las ecuaciones son pájaros
que no me niegan su canto.

Y yo
hurgo en este huerto
y entre los jardines dorados de la infinitud
oigo un susurro
quizás sea el de Dios.

En mi pizarra
surca una parábola
donde mi voz
busca postergar
la memoria de mis cenizas.

El cielo es un poema que me persigue

La coreografía de este eslabón, comienza en el cielo.
Las nubes:
bandada de pájaros que se nutren de un sol donde la memoria nos mira.
El mundo insiste en los milagros, en el canto que elude a las murallas.
Para beber café hay que masticar los granos de la altura y hacer del mero reflejo un instructivo para romper la jaula.

El cielo es un poema que me persigue.

Las moras del mundo

En la tibieza de esta caminata: machaco mis ruidos e intento construir terrazas sobre el sol.
La verdad es que poco hago con los trazos del crepúsculo. De la poesía de las piedras solo obtengo algunas migas y granos que son hurtados por el viento.
Para recoger las moras del mundo, primero, mastico presagios.

Publicado por Paradigma

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