Por Procoro Augusto López Huerta
El joven científico lo intentaba de todas las maneras posibles. La llevó a los lugares más hermosos del planeta, le preparó la comida que más le gustaba, le dio todo su cariño y amor, la cuidó con el mayor tacto, quería que volviera a sonreír. Pero nada logró su cometido. De hecho las cosas empeoraron. La joven enfermó gravemente, y los médicos no sabían la razón, solo veían un alma apagada, sin motivos, con una tristeza profunda y eterna. El joven científico sentía que la perdía, estaba muy angustiado, pero esa emoción fue la que lo condujo a tomar la siguiente decisión. En el fondo sabía que lo único que podía aliviarla se encontraba en la sala del texto académico. Visitaría una vez más al espectro. Arribó a la pared blanca varias veces, hasta que a la quinta ocasión apareció la puerta que tanto había añorado. Entró una vez más a ese espacio tan complejo. Pudo ver el universo contenido en esa pequeña sala. De la oscuridad surgió el espectro, quien le dijo que sabía la razón que lo había traído de vuelta. El joven científico le suplicó que le dijera como revertir su enfermedad. El espectro le contestó que primero tenía que aprender algo nuevo. El joven científico escuchó con atención. El espectro le comentó que la interacción entre el lector y el texto es el fundamento de la comprensión. Agregó que un fundamento es un principio o la base de algo. También le explicó que hay dos manera de explicar esta interacción. La primera consiste en considerar cuando el lector relaciona la información del autor con la información almacenada en su mente. La segunda manera trata de cuando se relaciona la información nueva con la información antigua, y es en este momento que podemos precisar que se está dando el proceso de la comprensión, no obstante, el espectro hizo una pausa e indicó que algo muy importante estaba faltando. El espectro habló de lo que era la comprensión. Le manifestó que la comprensión es un proceso de elaborar un significado, es decir que de la interacción entre el lector y el texto surge la comprensión, y de esto un significado, es a lo que se debe llegar. El joven científico había escuchado con atención. El espectro le aclaró que esta información era nueva, y que en eso consistía lo que tenía que hacer. Le dijo que por cada trabajo científico nuevo, diferente y especial que le entregara al mundo y a él, le regresaría a ella un recuerdo feliz. Si lo lograba, ella podría recuperarse, pero tendría que dar todo de sí, para que uno a uno los recuerdos fueron regresando a ella. El joven científico salió de la sala, y en seguida se puso a trabajar. Dejó el alma en cada trabajo académico y científico, era lo que ella necesitaba. Pasaron dos años de mucho trabajo, pero lo había logrado, ella poco a poco gracias a los trabajos, regresaba a esa alegría que tanto la caracterizaba. Regresó a ser quien era. La joven ya podía sonreír. Los dos fueron a visitar al espectro, pues querían algunas respuestas. El espectro los recibió en la sala del texto académico, y en ese espacio les comunicó que la gran lección consistía en saber que se habían amado en la adversidad, en el olvido siguieron queriéndose, en la tristeza no se soltaron y en lo momentos más críticos siguieron amándose, y es que solo ante esto es cuando surge el verdadero amor, podemos ver de qué está hecho lo que tienen. En la alegría amar es fácil, todos pueden hacerlo, pero con todo en contra, solo algunos pueden lograrlo. Esa es la lección de esta sala, vayan y vivan una gran vida juntos, y no olviden de qué está hecho su amor. Los dos salieron de la sala, y en el pasillo se abrazaron por varios minutos. Tendrían una larga vida juntos, y de este manera afrontarían cualquier situación que se les presentara. Ya estaban listos para vivir una verdadera historia de amor.
Fin.
