Por Christian López-Vega
La elección llevada a cabo el pasado domingo 1 de junio, en la cual elegimos a la mitad de los jueces, ministros y magistrados del poder judicial en todo el país está siendo sometida a un aluvión de análisis de propios y extraños, cuestionada y descalificada como ninguna otra, pero eso sí, escasamente comprendida. A continuación comparto algunas reflexiones personales al respecto de lo ocurrido, intentando simplificar ya que en realidad cada apartado debería ser una columna en si mismo.
La elección judicial como un cambio de paradigma de la democracia
La lectura de la elección judicial como una elección tradicional es una falla de origen en el análisis, pues no se trata de una elección convencional bajo el esquema de la democracia liberal. Significa un cambio de paradigma en el ejercicio de la soberanía popular, basada en la democracia participativa, ejercida sin la mediación de los partidos políticos.
Resulta un planteamiento de enorme avanzada en la manifestación de la democracia en el medio de un Estado moderno cuya construcción institucional se basó enteramente en la teoría política del Estado pensado desde occidente, por eso nos resultó tan ajena, por eso su manifestación resultó tan compleja dejándonos lecciones importantes para ajustar en el proceso de renovación de la otra mitad del Poder Judicial.
México ha emprendido el experimento democrático mas ambicioso del siglo y lo ha hecho con una eficacia ejemplar que le confirió un éxito incomprendido por la innovación absoluta que resulta esta elección, pues pone, con siglos de retraso en el mundo, a los tres Poderes del Estado a consideración directa de la soberanía popular. Esto es progresismo puro y duro para lograr una democracia que trasciende incluso a los partidos políticos.
No estoy seguro que morena, PT y el Verde entendieran lo que proponía originalmente Andrés Manuel, pero sinceramente creo que no lo han acabado de entender, no creo que ningún partido político lo haya entendido pues los de derecha intentaron mimetizarse entre quienes no quisieron, o simplemente quienes no sintieron interés en votar, para adjudicarse la baja participación del electorado como un triunfo político propio, mientras que los miembros de la coalición gobernante no supieron cuál era realmente su papel frente a la elección, lo que dio como resultado que ninguno de los partidos pudiera involucrarse de manera efectiva en una operación electoral.
Lo anterior me parece muestra el éxito de la reforma al marginar a los partidos políticos del proceso de votación. Someter al voto popular a quienes administran justicia abre la puerta a una posibilidad, hasta el momento intrascendente, la sanción social de la injusticia al tomarse en serio la concepción de la justicia como un asunto de interés público.
De la necesidad de la reforma y la elección
La narrativa de la oligarquía era que el Poder Judicial era una instancia imparcial basada en un supuesto sistema de carrera judicial que priorizaba la llegada solo de los y las mejores juristas, sumado al falaz argumento de que las juezas, jueces, magistrados y ministros representan a la ley y la justicia.
Sus postulados no se sostienen, pues no son argumentos cuyo contenido se base en la realidad ya que el actual Poder Judicial es producto de la reforma zedillista que le confirió dos tareas importantes a la institución. La primera, retirar el control salinista de las cortes para ganar ventaja ante la guerra política que emprendería contra su ex jefe y su familia poco tiempo después; lasegunda constituirse como un dique de contención entre la justicia y la legalidad, que protegiera, ante la impostergable alternancia partidista en el ejecutivo federal, a los políticos y empresarios que saquearon el país durante la era de la “revolución institucional”.
Por otro lado, el sistema de la carrera judicial no resultaba del todo efectivo, pues se otorgó como una dádiva a la élite de juristas que se alineó con el presidente, se diseñó con reglas y mecanismos que aseguraban la autopresevación de la estructura del Poder Judicial como un entramado de familiares y amigos, derivando en un poder endógeno que, como todo sistema de esta naturaleza, tiende a la corrupción.
Por lo que respecta al otro argumento, es necesario recordar que toda función de administración del Estado se ejercen en representación del pueblo que es, dicho sea de paso, en quien reside la soberanía nacional según el texto constitucional que dice a la letra “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste.” Me permití resaltar en negritas una parte que me parece indispensable para resaltar el argumento de que el Poder Judicial ejerce las tareas de la administración de justicia en representación del ciudadano.
Es parte de un cambio de régimen
Al culminar la última movilización popular en la que López Obrador marchó junto al pueblo, el mismo presidente nos habló del humanismo mexicano como sustento ideológico (en desarrollo) del proyecto de la cuarta transformación y al pueblo como verdadero protagonista y defensor de la cuarta transformación, pues la 4T no significa solo un proyecto de alternancia partidista tanto como un cambio efectivo de régimen institucional.
Por eso se equivocan quienes dentro del movimiento critican el actuar de morena ante la elección judicial; se equivocan pues no terminan de entender que ya no somos oposición, la voluntad popular nos ha conferido la responsabilidad de administrar la mayoría de las instituciones del Estado en los tres niveles de gobierno y no podemos utilizar este andamiaje institucional para incidir en una elección, esto sería reproducir las practicas del pasado y con ello traicionar la voluntad popular de cambiar de régimen en pro de solo mantener la alternancia partidista lo que a final de cuentas nos convertiría en una simple anécdota en la historia política de la nación, una transformación incompleta.
Debemos entender, y esto mas las dirigencias que las militancias, que morena, el PT y el recién llegado Verde son herramientas de participación electoral del movimiento, no al revés; es decir, son medios, no el fin en sí mismo, por lo cual pueden ser trascendidos para ejercer la soberanía popular como lo propone el cambio de paradigma electoral planteado por la elección del Poder Judicial.
Cuál es el resultado inmediato
Un éxito rotundo para ser primera elección de esta naturaleza, pues tanto la reforma como la elección se hicieron a contrarreloj, no por capricho presidencial como se argumenta, sino porque era indispensable aprovechar la inercia de poder y legitimidad popular resultado de la elección de 2024. Probablemente no volveremos a vivir una coyuntura de tal potencia para ningún gobierno en este país, ademas de que fue necesario utilizar para la realización de la elección los mecanismos disponibles en nuestro andamiaje institucional cuyo diseño es específico para una democracia liberal de corte occidental. Con todo lo anterior, además de una campaña comunicativa de altísimo nivel directamente en contra se consiguió la participación de al rededor de 13 millones de personas.
La elección como tal nos ayuda también a desvelar las intenciones de propios y extraños, pues nos permite ver el nivel de compromiso que tienen cada una de las partes con la democracia. Por parte de la oligarquía y sus voceros académicos y periodísticos, ya sea en medios tradicionales o plataformas digitales, nos quedó claro que su compromiso con la democracia es extremadamente limitado, pues para ellos el voto es una herramienta válida para el ejercicio democrático solo cuando se alinea con sus intereses, mientras que para muchos militantes y dirigentes de los partidos relacionados con la 4T el voto solo es válido cuando significa un nuevo cargo público para que un integrante de sus filas se sume sea cobijado por el presupuesto.
Confirma otro fenómeno que parecen no terminar de entender muchas personas, la hermana república de internet no tiene sustento en la realidad del México que la mayoría caminamos todos los días, !lo que pasa en la nube se queda en la nube! Afortunadamente para nosotros ante la irresponsabilidad de muchos youtubers en quienes muchas veces se confunde la estridencia de la vanidad con la pasión militante.
Esto denuncia un muy grave punto débil del movimiento pues no hemos encontrado aún una plataforma efectiva -ademas de la mañanera- de comunicación política y defensa del movimiento en el campo de la batalla comunicativa. Esto tiene una importancia nodal pues en política gana el que logra comunicar de manera mas efectiva su narrativa en detrimento de la del adversario y el pasado 1 de junio la incapacidad de nuestro proyecto político de comunicar tanto los mecanismos de participación de la elección como el de la naturaleza de la misma tuvieron un impacto mas contundente en la participación relativamente limitada el pasado 1 de junio que el llamado al boicot por parte del conglomerado mediático de la oligarquía nacional.
Por último, la elección del domingo nos enseño que en México hay una base democrática, de al menos 13 millones de personas, cuyo compromiso con el ejercicio de la soberanía popular puede trascender incluso al sistema de partidos político, que estamos ante un cambio político complejo, estamos en un proceso que significa de manera real la refundación del Estado mexicano.
Al concluir la jornada electoral del 1 de junio, de verdad nos encontrábamos ya ante un México mucho mas democrático y mas cercano a la justicia, pero también ante un proceso histórico cuya novedad no nos permite allegarnos de referentes al respecto para pronosticar con eficacia qué sucederá, como referencia solo tenemos el horizonte y a nosotros mismos como protagonistas del cambio verdadero.
