
Si Donald Trump no tiene problemas, él se los genera. Ya no se sabe si a él y a su gobierno los tiene que estudiar un politólogo, un sociólogo o un psicólogo para entenderlos; lo que sí es seguro, es que pasará a la historia como uno de los peores presidentes de Estados Unidos, e incluso quizás del mundo, pues no ha entendido lo que se tiene que hacer para convertirse en un estadista.
En últimos días, trascendió la persecución que el mandatario estadounidense inició contra la comunidad latina en Los Ángeles; según él, hay una invasión de criminales llegados del sur del continente a su país, por lo que se detuvo a al menos 118 migrantes y se envió a 2 mil elementos la Guardia Nacional para continuar la represión en dicho territorio, cifra que después se duplicó y puede seguir creciendo.
Mal por todos lados. En primer lugar, ya tiene encima una demanda del estado de California, impulsada por el gobernador, Gavin Newsom, un demócrata que se ha opuesto en diversas ocasiones a las políticas de Trump. Son tan antagonistas, que ahora Trump quiere que Newsom sea detenido, precisamente bajo el único criterio en el que confía, que es el suyo.
El magnate republicano echó a andar a la Guardia Nacional en Los Ángeles, utilizando tecnicismos legales justamente para burlar la autoridad del gobernador californiano, por lo que ya son varios frentes los que deben preocuparle a Trump.
En segundo lugar, decidió atacar a los migrantes latinos en una de las ciudades más emblemáticas para dicha comunidad. El problema es que Trump no piensa como presidente, piensa y ejecuta sus acciones como Donald Trump, el magnate; Donald Trump, el racista; Donald Trump, el ignorante.
Pensemos en José Mujica, expresidente de Uruguay, fallecido hace algunas semanas y quien gobernó su país del 2010 al 2015. En diversas entrevistas, el líder sudamericano declaró que personalmente no estaba a favor ni del aborto ni de la legalización de la marihuana; sin embargo, durante su gobierno apoyó ambas medidas, en aras de reducir los índices de mortandad por interrupción del embarazo insalubre y de seguridad, por el tráfico ilícito de la yerba: así debe actuar un estadista, los intereses de la sociedad sobre los de él mismo.
Pero no, qué va a saber Donald Trump sobre ser un buen político y desarrollar una gobernanza eficaz. En su segundo, y esperemos último mandato, pues no podemos descartar que se aferre al poder y tuerza las leyes para ir a un tercero, el magnate republicano ya no tiene nada qué perder, por lo que la actual Casa Blanca es una oficialía para cumplir los deseos más perversos de su inquilino.
Si Trump quiere reprimir a las multitudes de latinos que se han manifestado en Los Ángeles, lo va a hacer, sin importar que donde él ve criminales haya trabajadores, familiares, amigos, seres humanos en general básicos para el próspero devenir de la sociedad estadounidense, así como para la vida de muchos blancos que no tienen mayor problema en convivir con los latinos, más en una ciudad por lo general demócrata.
Además, si Trump quiso dar un golpe en la mesa, lo dio en la que menos le convenía, pues la presencia latina en Los Ángeles también abarca a líderes sociales, así como deportistas, actrices y actores, así como otras figuras públicas de importancia.
Pensándolo así, ¿no será que eso quería el republicano? La noticia anterior a las redadas en Los Ángeles en EU, fue que Trump se peleó con Elon Musk, a quien también expulsó de su gobierno. Ambos personajes se enfrascaron hace días en una discusión pública sobre la ley presupuestal, la cual, según el dueño de Tesla, dejaría en crisis las arcas federales de EU; de ahí, las ofensas se fueron a lo político, e incluso a las amenazas, pues ambos, que eran tan cercanos, se conocen demasiado bien. Musk sugirió incluso que Trump se encuentra en los archivos de Jeffrey Epstein, por lo cual no se han hecho públicos; asimismo, preguntó en X si EU necesita un nuevo partido político.
Una de dos: o Trump es muy, pero muy mal político y no entiende que no puede abrir una nueva crisis, cuando ya batallaba con los problemas internos de su administración, o precisamente comenzó con las redadas para restarle foco a Elon Musk y sus posibles pretensiones de iniciar su propio partido. ¿Qué estamos viendo, otro movimiento sanguinario de Trump o una cortina de humo cuyo daño colateral son los migrantes?
Es imposible saber qué piensa Trump o si está viendo toda la big picture de sus acciones como mandatario; lo que sí se puede ver es que el dólar cayó un poco frente al peso, por lo que los mercados no están reaccionando bien a sus redadas, y que, en la historia, las revoluciones comenzaron como simples revueltas ante la inconformidad social. ¿Entenderá Donald Trump las consecuencias si su estrategia se sale de control?, ¿pronto veremos cómo surge el Malcolm X o el Martin Luther King latino? Si las cosas siguen como hasta ahora, lo sabremos más temprano que tarde.
