Por Procoro Augusto López Huerta
Este cuento comienza con un camino de piedra en forma de espiral, un camino que se había vuelto famoso porque nadie había regresado de él. Nadie sabía que había al final del trayecto, todo era una incógnita. Un día el joven Arius decidió bajar por el camino de piedra para averiguar el destino de dicho trayecto. Caminó por horas, no le veía fin al rumbo que había tomado, hasta que finalmente llegó al fondo. Se trataba de un bosque, en el que parecía que era de noche. Vio a lo lejos una figura recargada en un árbol. Se trataba de una bestia con cuerpo de león y cabeza de águila. La bestia salió a su encuentro. Así que le preguntó por qué había venido. Arius le dijo que quería averiguar qué era lo que le pasaba a las personas que bajaban por el camino de piedra. La bestia le dijo: no hay vuelta atrás, y para que lo que sepas, cada persona que ha decidido quedarse, ha sido por su propia voluntad, ante un dilema que les planteo al bajar aquí, como te digo, ya no hay marcha atrás. Y ahora te explicaré lo que debes de saber sobre lo que hacemos aquí. Este es el bosque de la actuación, y en él se halla el conocimiento de lo que son los personajes dramáticos, que son quienes dan vida al texto dramático, y en el escenario son llamados actores. El primer tipo de personaje que te voy a compartir, son los personajes secundarios, los cuales apoyan al protagonista o al antagonista. Después viene el personaje alegórico, que es un tipo de personaje que representa algo abstracto, como la fe, la esperanza, la alegría. Y Finalmente llegamos a los personajes colectivos, este tipo de personaje representa a mucha personas, puede ser un líder, o quizá un político, por poner unos ejemplos. Y ahora llegamos a los personajes más importantes, el protagonista, quien es el personaje principal y representa una de las fuerzas del conflicto, y para finalizar, llegamos al antagonista, quien se opone al protagonista y representa la otra fuerza del conflicto. Arius estaba fascinado con todo lo que estaba oyendo. La bestia le dijo: aquí nos dedicamos a actuar, para aprender que hay en nosotros miles de posibilidades de ser en el mundo, y que por medio de la actuación podemos ser lo que siempre soñamos ser. Hay en el fondo de nuestro corazón la capacidad para ser un villano, un héroe, un pesimista o un optimista y aquí lo descubrirás, porque el teatro se nutre de la vida y la vida toma su esencia del teatro. Ahora te contaré el dilema en el que te encuentras: si decides regresar, no podrás regresar como humano, sino como otro ser vivo, esa es la condición para volver, ahora, si te quedas, aprenderás a interpretar y actuar. Tú decides. Arius vio que muchas personas aparecían a medida que la luz iba inundando el bosque. Lo pensó un momento y finalmente le dijo: me quedo. Pero también tengo una condición y es la siguiente, déjame vivir mi vida de ser humano aquí, pero cuando muera, déjame regresar como otro ser vivo al mundo de los humanos. La bestia lo pensó un momento y finalmente le dijo: así se hará. La bestia se fue, pero antes de retirarse, le preguntó a Arius en qué tipo de ser vivo le gustaría regresar. Arius le dijo: en un ave, para sentir lo que es volar y percibir que la vida no tiene fin.
