
Las explicaciones míticas nos dan matices y connotaciones que puede esclarecer la forma en la cual trabaja la creatividad que tenemos, aquí tres mitos del nacimiento de Ganesh.
El mito más conocido de la creación de Ganesh comienza con Parvati cansada de tener como guardia de sus aposentos a Nandi, el toro vahana de Siva, porque éste era incapaz de negarle la entrada a su señor, y por ello decidió crear a un guardián propio. Sola, en el palacio del monte Kailash, tomó pasta de sándalo y la mezcló con aceites perfumados de su propio cuerpo y, en algunos textos, se lee arcilla amarilla, en otros, barro, y le dio la forma de un niño perfecto y le insufló vida con su aliento divino. Le encomendó sólo una tarea: no permitir la entrada de ser alguno mientras ella se bañaba. Jisto entonces, Siva regresó luego de un periodo largo de meditación y encontró a un niño desconocido en la entrada de su hogar… le exigió dejarle el paso libre. Ganesh, desconocía quién era este asceta cubierto de cenizas, cumplió las órdenes de su madre y rechazó a Siva. Enfurecido por la insolencia, Siva convocó a sus Ganas para someter al niño. Ganesh demostró cuán poderoso era y derrotó a los Ganas. Finalmente, Siva decapitó al niño con su trishula. La pena de Parvati sacudió los mundos de devas, humanos y demonios. Su furia amenazó con destruir la creación misma. Siva, reconoció la magnitud de su error y prometió revivir al niño. Ordenó a los Ganas traer la cabeza del primer ser vivo que encontraran durmiendo con la cabeza hacia el norte. Hallaron un elefante y trajeron su cabeza. Siva la colocó sobre el cuerpo del niño y lo revivió, lo nombró Ganapati, Señor de los Ganas, y ordenó que antes de iniciar cualquier empresa primero fuera adorado este hijo suyo.
Nosotros podemos interpretar este mito como una alegoría: Primero sobre Nandi, el toro vehículo de Siva, símbolo lealtad, devoción y pureza, portero cuyos servicios Parvati encuentra inconstantes, también, líder de los Ganas; en esto y en su papel de Guardián, el Señor de la Devoción es sustituido por El Señor de los Escritores, la práctica sustituyendo a la teoría, supeditada desde entonces a Ganapati. En segundo lugar: A veces, la conciencia se encuentra con un obstáculo que le impide entrar el contacto con la energía primordial, con la madre de la creación, e intenta delegar la batalla: que combatan mis traumas, mis frustraciones, mi ego, mis sueños y suposiciones, que batalle el arte, la técnica… Mis Ganas. Pero sólo la consciencia en completo dominio de cuerpo, espíritu y alma, la trishula, puede decapitar el obstáculo, aunque este sea hijo nuestro, creación de nuestra energía, al fin y al cabo le colocaremos una testa fabulosa y será un prodigio. En tercer momento: el llanto materno, un dolor de parto, un vagido, una trompeta con la cual se anuncia la llegada de lo creado. Pero esto creado, el texto, sólo cobra vida luego del trasplante de la cabeza de elefante, la del mamífero más grande, en los hombros de un niño que seguirá creciendo hasta abarcar este universo como sucede, por ejemplo, en La crónica Mexicáyotl de Hernando Alvarado Tezozómoc, y muchos otros, fantásticos, como Macondo, Comala o la Biblioteca de Babel. Por último, lo primero es escribir: una vez restituída la cabeza del niño, El Señor de los Escritores, se establece su preeminencia, es la versión de las divinidades de los principios: Agni, Elegguá y hasta Juan El Bautista. Y una característica de estas figuras es que, en sus propias tradiciones, los caminos se cierran cuando no se les venera primero. Como si fuera necesario mentalizarse, visualizarse como un creador antes del comienzo de la sesión de escritura… Lo bueno es que no lo es, ¿o sí? El texto nace mediante este proceso mítico… a veces.
Existe una historia alternativa menos difundida pero también significativa, según esta versión del Shiva Purana, Parvati creó a Ganesh como una manifestación de su propia creatividad maternal, sin la participación de Siva. Esta versión enfatiza la capacidad de creación autónoma de Parvati, y establece a Ganapati como una creaació sólo del impulso creativo femenino y no como resultado de un conflicto… Una explicación mítica que no hecha mano de la violencia de la batalla entre Ganesh contra Siva y sus Ganas, sólo Parvati dando a luz desde su propio ser, sin participación de la consciencia, como en la escritura automática, los cadáveres exquisitos o los cut ups, una tercia de procedimientos que trata de minimizar la participación de la consciencia en el proceso creativo.
Una tercera versión sostiene que los dioses, necesitados de una deidad quien removiera obstáculos, pidieron a Siva y Parvati crear tal ser. De su unión emanó Ganesh, con la combinación perfecta, en su ser, de la sabiduría destructora de Siva con la energía generativa de Parvati desde su concepción misma. Esta es otra versión sin violencia, un deva auxiliar para quien se refugia en él, la escritura como auxiliar para la vida. Una literatura producto de la necesidad existencial de contar una historia, un par de ejemplos venturosos y bien logrados son Un ciervo herido de Félix Luis Viera o los múltiples libros del poema Cuerpos de Max Rojas. Esta necesidad puede ir desde la necesidad de aclarase a uno mismo un cierto episodio de la vida, para desbloquear cierta causa o explicación o simplemente para conducir la atención y desahogar algún sentimiento.
Cada una de estas variantes en el origen de Ganesh nos ofrecen pistas de escritura. La primera versión, la más popular, ilustra cómo el iniciar una obra creativa puede ser enfrentar un violento rechazo desde fuerzas ya establecidas, representadas por Siva, antes de ser reconocidas como valiosas y honradas; y hay una larga tradición de “escritores malditos”, a quienes la cultura dominante ha relegado durante algún periodo, es el caso de Mario Santiago Papasquiaro o Emiliano González. La segunda versión del mito celebra la autonomía creativa y la capacidad de generar obras con independencia de la aprobación externa, sin aprobación de un público objetivo de cualquier editor, incluso de un lector ideal; le deja a quien funge como autor aportar todo el impulso creativo. La tercerahistoria sugiere que las mejores creaciones emergen cuando se equilibran conscientemente fuerzas opuestas y complementarias en la obra. Cada uno de los mitos ilumina una posibilidad de cómo se puede originar un texto, tres tipos de dar a luz, una tercia de formas en las cuales se puede manifestar la inspiración e intención primigenia del texto. Es decir: si no funciona de un modo, será en el otro y si tampoco, hay una tercera vía, y aún faltaría ahondar el las posibles interpretaciones individuales de cada componente de la triada.
