
En la época de mayor dicha también los demonios hermanos de la arrogancia y el ego deben ser domados a punta de letra y edición.
El avatar Madotkata se manifiesta en el Krita Yuga (también conocido como Satya Yuga), la primera y más virtuosa de las cuatro eras cósmicas, según el Ganesha Purana. Su nacimiento es una respuesta divina a la creciente arrogancia y tiranía de dos poderosos demonios, Narantaka y Devantaka. El progenitor de devas, demonios y humanidad, el sabio Kashyapa y su esposa, la diosa madre Aditi, son sus padres en esta encarnación. Aditi, afligida por la opresión de los demonios, realiza austeridades rigurosas para invocar la ayuda divina. Ganesh, complacido por su devoción, se encarna como su hijo, Madotkata, para restaurar el orden cósmico. Su consorte en esta manifestación es la diosa Pushti, que simboliza la nutrición y el florecimiento, atributos esenciales para cualquier creación duradera
La historia de Madotkata se centra en su confrontación con los demonios Narantaka (Destructor de Hombres) y Devantaka (Destructor de Dioses), hijos del demonio Dhumraksha. Estos hermanos, practicaron por mucho tiempo intensas penitencias y habían obtenido ciertos dones de Siva los cuales hacían casi invencibles… Acosar a todos les daba placer y aún más la inexistencia de quien le pusiera un alto, lo que los llevó a un estado de embriaguez de poder y arrogancia. En este frenesí típico de poderoso malcriado, aterrorizaban no sólo el inframundo sino los mundos de los devas y de los humanos: interrumpían sacrificios, perseguían a los dioses y sabios y arruinaban cuanto podían, con lo cual estableció el caos su reino. Madotkata, desde pequeño, mostró una fuerza y una sabiduría extraordinarias. Cuando el rey de la ciudad más sagrada del hinduísmo, Kashi, también conocida como Varanasi o Benarés, se acercó al sabio Kashyapa en busca de protección para un importante sacrificio de fuego que una y otra vez era perturbado por los demonios, el sabio decidió enviar a su hijo Madotkata. Éste, con su tez roja y su imponente presencia, se unió a la comitiva del rey. Durante el viaje, dio muestras de su poder y determinación, enfrentándose y derrotando a varios demonios menores enviados por Narantaka y Devantaka. El punto más álgido llega cuando Madotkata está frente a frente a Narantaka y Devantaka. A pesar de su formidable poder y los dones obtenidos de Siva, los demonios no pueden resistir la furia divina de Madotkata. En sus múltiples brazos empuña diversas armas celestiales, las esgrime con maestría para derrotarlos justo en lo más feroz de la batalla y destruir ahí mismo su arrogancia y su maldad. Esta victoria restauró la paz en los mundos y reafirmó el principio de que la arrogancia y el poder mal utilizado siempre serán destruidos por la justicia divina. La historia subraya la importancia de la humildad y el uso correcto del poder, incluso para quienes poseen grandes dones.
A Madotkata se le representa con una tez roja brillante, evocación de la energía del sol naciente y símbolo de la pasión, la fuerza y la acción (el Rajas o Pasión de las tres Gunas). Su forma es imponente y majestuosa, a diferencia de otras formas de Ganesh, casi siempre representado con cuatro brazos, Madotkata se distingue por sus diez brazos, esto enfatiza su capacidad para manejar al mismo tiempo múltiples tareas y desafíos. En sus diez manos, Madotkata empuña una variedad de armas y símbolos, cada uno con su significado: Tridente o Trishula, simboliza el control sobre los tres gunas (Sattva, Rajas, Tamas) y la capacidad de trascender la dualidad; Lazo o Pasha, representa la capacidad de atar y controlar los deseos mundanos y las ilusiones que desvían del camino correcto; Aguijón o Ankusha; utilizado para guiar y controlar, simboliza la dirección del intelecto y la disciplina necesaria para mantener el enfoque; Loto o Padma; pureza, belleza y la capacidad de crecer en medio de la adversidad, sin ser manchado por ella; Disco o Chakra, el poder de la destrucción del mal y la protección del Dharma; Espada o Khadga, la sabiduría que corta la ignorancia y la ilusión; Arco y Flecha, la precisión y la determinación para alcanzar los objetivos; Maza o Gada, la fuerza y el poder para superar obstáculos; Colmillo Roto o Ekadanta, el sacrificio personal por el bien mayor y la dedicación inquebrantable a la tarea, un ejemplo paradigmático para el arte de la escritura es cuando Ganesh usa su colmillo para escribir el Mahabharata.
El vahana de Madotkata es el León. Este poderoso animal simboliza el coraje, la realeza, la ferocidad controlada y el dominio sobre las pasiones y los miedos. La elección del león como vehículo subraya la naturaleza intrépida de Madotkata y su capacidad para enfrentar y someter incluso a los adversarios más formidables. Representa la autoridad y la confianza necesarias para liderar y proteger. Madotkata, el avatar que destruye la arrogancia y la embriaguez de poder, como metáfora para quienes escribimos: Su historia trata de la eliminación de obstáculos externos (el par de demonios), y, aún más importante, de la purificación del ego que estorba el camino de la creación de Verdad. Representa la fuerza bruta y la determinación necesarias para la fase de ejecución de un proyecto literario, donde la voluntad debe prevalecer sobre la duda y la procrastinación. El león como vahana de Madotkata es una poderosa imagen para nosotros, quienes cultivamos la escritura. Es un rugido auténtico y valiente queresuena a través de la obra. Este león interior, es el personaje con voluntad para resistir o actuar, es la audacia temática, la falta de temor a la controversia o la impopularidad, y es la defensa de nuestra visión artística con convicción. Es la fuerza para publicar, para enfrentar al mundo con la obra terminada, y para proteger la integridad de nuestro mensaje.
Los demonios Narantaka y Devantaka simbolizan la arrogancia intelectual, la creencia de que uno lo sabe todo sobre el arte de escribir o la convicción de que una obra es infalible. Madotkata le connota a quien escribe la importancia de la humildad para aceptar la crítica constructiva, para revisar, editar y reescribir sin apego excesivo a las primeras ideas. La arrogancia puede cegar a quienes escribimos ante las fallas de nuestra obra, y Madotkata es el recordatorio de que incluso el talento más grande debe ser templado con la modestia. Lo cual puede ser asequible en un taller, una asesoría o mediante el trabajo de un lector beta o un editor profesional.
La tez roja y los diez brazos de Madotkata, junto con su vahana león, encarnan la acción decidida y el coraje. Para quienes escribimos, esto se traduce en la capacidad de superar la procrastinación, el miedo a la página en blanco y la duda sobre la propia capacidad. Madotkata inspira a tomar la pluma (o el teclado) con decisión, con seguridad, y a avanzar en la construcción del texto, destruyendo los “demonios” internos de la inacción. Quien escribe debe ser profesional de la guerra de la palabra: Madotkata, con su arsenal de armas, transforma a quienes escribimos en guerreros. Cada arma representa una herramienta: el tridente para estructurar el texto, el lazo para capturar ideas fugaces, el aguijón para guiar la trama, la espada para cortar la redundancia, y la pluma de colmillo roto como el sacrificio de la perfección para terminar la obra. Al escribir debemos ser estrategas y utilizar cada elemento de nuestro oficio con precisión y un propósito específico.
Los diez brazos de Madotkata son una metáfora de la multitarea creativa y la disciplina rigurosa. Quienes escribimos en no pocas ocasiones debemos investigar, escribir, editar, promocionar y gestionar múltiples aspectos de nuestro arte. Madotkata enseña a manejar estas diversas tareas con eficiencia y sin perder el enfoque en el objetivo final: la creación de una obra significativa, bien ejecutada y retrato fiel de su Verdad.
