Uchchishta Ganapati y la escritura marginal

Lo inadvertido, aquello nimio, despreciado por la sociedad es la materia de escritura de esta forma de El Señor de los Escritores.

Uchchishta Ganapati es una de las formas de Ganesh mencionadas en el Mudgala Purana. Su origen es la tradición tántrica de la secta Uchchhishta Ganapatya. A diferencia de otros avatares que surgen para combatir demonios físicos, esta forma surge de la necesidad de trascender las nociones mundanas de pureza e impureza. La idea principal no tiene que ver con un antagonista externo, sino con el concepto de Uchchhishta (sobras o restos de comida contaminados con saliva), que en el hinduismo ortodoxo es un tabú. El Mugdala Purana explica cómo Ganesh, en este aspecto, acepta lo que otros rechazan, demostrando que la divinidad reside incluso en lo que se considera “impuro” o “sobrante”. Se le asocia con la superación de las barreras sociales y rituales, siendo un protector de aquellos que operan fuera de las normas convencionales.

            Trasladado a la literatura, este relato se manifiesta en la historia de los escritores marginales: aquellos que operan fuera del canon, de las instituciones y de la “limpieza” estética. El “antagonista” aquí no es un demonio, sino el olvido y la censura social. El desenlace de esta historia no es la victoria en una batalla, sino la consagración de lo abyecto. Al igual que Ganesh acepta las sobras para demostrar que la divinidad no tiene límites, el escritor marginal recoge los desechos de la realidad (la pobreza, el “caló”, el fracaso, el énfasis en los límites, la propuestas progresistas) para convertirlos en arte, desafiando la noción de lo que es “digno” de ser escrito. Y ha pasado muchas veces en la Historia, con el Romanticismo, el Realismo, el Naturalismo, Realismo Sucio, y en trabajos más individuales como en Chin Chin el Teporocho de Armando Ramírez, Microsiervos de Douglas Coupland, o Musa callejera de Guillermo Prieto.

            Su iconografía es distintiva y cargada de simbolismo tántrico: se representa con piel azul oscuro y/o roja y con una Shakti sentada en su regazo izquierdo. Posee entre cuatro y seis brazos, en los cuales porta objetos como el lazo, el aguijón, una granada (símbolo de fertilidad y abundancia de ideas), un rosario y, en ocasiones, una veena. Su montura es Mooshika. Uchchishta Ganapati vence la hipocresía y el juicio moralista. Enseña que la verdadera espiritualidad no depende de rituales externos de limpieza, sino de la pureza de la intención. La lección moral es la transcendencia de la dualidad: lo sagrado y lo profano son uno solo. Este forma de Ganesh indica que encontrar la sabiduría en los “restos” o en lo que la sociedad descarta, es posible y promueve una visión de unidad donde nada es impuro si se ofrece con devoción. El simbolismo de Uchchishta Ganapati se traduce en el proceso de escritura marginal a través de una serie de correspondencias visuales y conceptuales. La Granada representa la abundancia en la escasez, la capacidad del escritor de encontrar una riqueza infinita de historias en entornos de carencia absoluta; como en La esquina de los ojos rojos de Rafael Ramírez Heredia, Antropología de la pobreza de Oscar Lewis, o El lazarillo de Tormes. La unión con la Shakti simboliza una escritura sin adornos, cruda y directa, que no teme mostrar la vulnerabilidad o el deseo sin filtros morales. El ratón, vehículo de Ganesh, encarna al escritor que se mueve por las grietas del sistema, observando lo que los demás ignoran desde el subsuelo. Finalmente, los colores azul y rojo reflejan una literatura de “sangre y tinta”, donde el acto de escribir es una cuestión de supervivencia vital y misticismo, como en Concha Urquiza o en Rosario Castellanos.

            La cualidad negativa que este enfoque vence es la arrogancia intelectual. La lección moral es que el resto es el centro. Lo que la sociedad descarta como “basura” o “sobrante” contiene la verdad más profunda de la condición humana. El escritor marginal enseña que la belleza no es la ausencia de manchas, sino la capacidad de iluminar la mancha misma. Es una filosofía de la resistencia creativa: crear desde el margen no es una debilidad, sino una posición de libertad absoluta frente a las expectativas del mercado o la academia. Esta perspectiva permite una democratización de la belleza, donde cualquier experiencia, por dolorosa o “sucia” que sea, tiene un lugar legítimo en la memoria colectiva.

            Su adoración es predominantemente tántrica y sigue el camino del Vamachara (camino de la mano izquierda). Los devotos a menudo realizan sus prácticas en estados que la ortodoxia consideraría impuros (como tener comida en la boca o estar desnudos) para demostrar que Dios está más allá de las condiciones físicas. En lugar de mantras tradicionales, el “culto” del escritor marginal se basa en prácticas de observación participante y escritura automática. No se busca un estado de pureza para escribir; al contrario, se escribe desde el “barro”. El mantra de la realidad consiste en escribir mientras se vive la experiencia, eliminando la distancia estética. La ofrenda de lo cotidiano convierte el lenguaje vulgar, los objetos rotos y las vidas anónimas en el centro del altar literario. Finalmente, la festividad del error celebra el borrador, la tachadura y el fragmento como formas legítimas de expresión, rechazando la perfección de la “obra terminada” en favor de la vitalidad del proceso.

            La conexión entre Uchchishta Ganapati y el rol de Ganesh como Señor de los Escritores es profunda y ofrece lecciones vitales para el proceso creativo:

  • La Gestión de los “Restos”: Así como esta forma santifica las sobras, el escritor debe aprender a trabajar con los “restos” de sus pensamientos, borradores descartados y fragmentos de ideas que parecen inútiles. La creatividad a menudo surge de lo que otros (o uno mismo) han desechado.
  • Trascendencia del Juicio: El bloqueo del escritor suele ser un juicio moral o estético sobre la propia obra. Uchchishta Ganapati enseña a escribir sin el miedo a la “impureza” del error, permitiendo que el flujo creativo sea libre antes de ser refinado.
  • Unión de Opuestos: La escritura es la unión de la técnica (masculino/estructura) y la inspiración (femenino/fluidez). El simbolismo de la unión con su Shakti representa el momento del “trance” creativo donde la estructura y la emoción se vuelven una sola entidad.
  • El Sacrificio del Ego: Uchchishta Ganapati representa la disposición a romper cualquier convención o parte de uno mismo para asegurar que la Verdad del texto sea plasmada.
  • Control de la Mente Errática: El uso del lazo y el aguijón en su iconografía es una metáfora perfecta para el escritor que debe domar sus pensamientos dispersos (el ratón) para enfocarlos en la página en blanco.

La conexión entre la estética de los restos y la técnica literaria se fundamenta en la autenticidad radical. El resto no miente; mientras que lo “oficial” está construido, lo que somos cuando nadie mira, eso sobra. Para aplicar esta visión, el escritor puede utilizar la técnica popularizada por William S. Burroughs, el “Cut-up”, recortando frases de periódicos viejos, de las “sobras” que no han participado de otro texto o conversaciones oídas para crear un collage narrativo. Otra metodología recomendable es la utilizada por el Realismo Sucio, con su minimalismo centrado en eliminar adjetivos y centrarse en la descripción física de objetos y cuerpos; o las técnicas del Periodismo Narrativo, ya sea la crónica literaria modernista de José Martí, o el reportaje del New Journalism estadounidense de Tom Wolfe. Por último, la Estética del Fragmento permite que los “restos” de la trama sugieran más de lo que explican, respetando el vacío de sentido y la incertidumbre de la vida real, esta estética encarna aquella frase asociada con la psicología Gestalt: El todo es mayor a la suma de sus partes; pero de manera singular en cada lector y que puede crecer luego de concluida la lectura, como en Pedro Páramo… Una novela significada a partir de cachos, trozos y fragmentos, y cuyo significado se nos queda como pueden quedarse restos de comida en la comisura de los labios, o las sobras en el plato.

Jaime Coello Manuell / El Colmillo de Ganesh

Publicado por Paradigma

Medio de comunicación dedicado al periodismo literario de largo aliento; nuestras bases son la ética, la veracidad, el respeto a las fuentes y a las audiencias.

Deja un comentario