Re escribe como una blancura cabalgando pavorreales

Es necesario abrir el vientre de nuestros textos y apuntar a su “inmortalidad”, cuestionar el para qué de cada frase… aquello que sobreviva será lo requerido por la obra.

El avatar Mayureshvara es una de las más célebres encarnaciones de Ganesh, y de ella se habla en el Ganesha Purana. Su historia se sitúa en la Treta Yuga, la “Era de Plata” de la cosmología hindú, cuando Ganapati encarnó para derrotar al poderoso demonio  hijo del rey Chakrapani y la reina Ugra, nacido bajo la protección de Surya, el dios del Sol. Cuando Sindhu nació, irradiaba un calor tan intenso que su madre lo arrojó al océano, por lo cual recibió su nombre que significa “océano”. Tras realizar severas penitencias, Surya, el dios del Sol, le otorgó un cuenco de amrita (néctar de la inmortalidad), el cual Sindhu tragó para asegurar su invencibilidad.

            Arrogante por su poder, Sindhu encarceló a deidades como Vishnu e Indra y aterrorizó a los demás devas. Ante las súplicas de los dioses, Ganesh prometió nacer como hijo de Parvati para destruir al demonio. Apenas con diez años de edad, Ganapati marchó a la batalla montado en un pavo real (Mayur) divino, el cual, a su tiempo, cederá a su hermano Karttikeya. Luego de un enfrentamiento largo y  dramático, en el embate final, Ganesh utilizó su hacha de batalla (Parashu) para abrir el vientre del demonio y tener vía libre hacia el cuenco de amrita, quebrarlo y eliminar la fuente de la inmortalidad de Sindhu. Tras la victoria, Brahma erigió un santuario en Morgaon para honrar al triunfador, quien es conocido desde entonces como El Señor del Pavo Real, Mayureshvara.

            Mayureshvara tiene una iconografía rica y distintiva que lo diferencia de otros avatares de El Señor de los Escritores:

  • Vehículo (Vahana): A diferencia de su montura habitual (el ratón), este avatar cabalga un pavo real y, en las tradiciones de India, esta ave simboliza la belleza y la victoria sobre la vanidad y el orgullo.
  • Forma física: Tiene la tez blanca, símbolo de pureza espiritual (sattva) y sabiduría. Sus seis brazos representan su omnipotencia y su divina capacidad multitarea.
  • Atributos: Porta sus objetos tradicionales, como el hacha (Parashu), el lazo (Pasha), el aguijón (Ankusha) y un rosario (Mala). Su tercer ojo, similar al de su padre, Siva, simboliza la visión interna y la destrucción de la ignorancia.
  • Acompañantes: A menudo está flanqueado por sus consortes: Siddhi (poder espiritual/éxito) y Buddhi (intelecto/sabiduría), de lo cual se puede seguir que la victoria sobre el mal trae aparejadas las plenitudes, la intelectual y la espiritual.

Mayureshvara representa la victoria sobre la vanidad desmedida y la arrogancia (encarnadas en Sindhu). La lección moral central es que el poder, cuando se divorcia de la humildad y la sabiduría, se convierte en una fuerza destructiva cuyo destino es ser consumida por su propia fuente. En la tradición cultural de los Vedas, el uso del pavo real apunta a una metáfora sobre la transmutación de los venenos. Así como el mito induce a creer que el pavo real puede comer serpientes venenosas y transformar su veneno en el color de sus plumas, Mayureshvara monta en la transformación de experiencias negativas y  obstáculos en sabiduría y belleza espiritual.

            El centro principal de su adoración es el templo de Morgaon, el primero de los ocho templos Ashtavinayak en Maharashtra, India, el lugar al que la tradición identifica con el combate real entre el demonio Sindh, “el océano” y Mayureshvara, El Señor del Pavo Real. Mayureshvara, como Señor de los Escritores, tiene una conexión directa con el proceso creativo:

  • El pavo real y la estética: El pavo real es un símbolo de la belleza y las artes. Para quienes escribimos, Mayureshvara puede representar la búsqueda de la belleza en el lenguaje y la capacidad de “desplegar las plumas” del drama, del conflicto narrativo, de la argumentación, de la materia periodística, de los hechos históricos… para cautivar al lector.
  • La piel blanca y la claridad: Su color albo es la página en blanco y la claridad mental, necesaria antes de comenzar a escribir. Representa el estado de Sattva, donde la mente está tranquila y expectante, lista para conectarse con la fuente de la inspiración pura.
  • Los seis brazos y la multitarea creativa: Escribir no es solo acumular palabras; es investigar, estructurar, editar, reescribir y sentir. Los seis brazos recuerdan la capacidad quienes escribimos para manejar los diversos hilos de sentido, retórico, de significación, simultáneamente y sin perder el equilibrio.

El simbolismo de Mayureshvara puede ser una fuente práctica de técnicas para eliminar obstáculos cuando escribimos:

  • Técnica del “Vientre de Sindhu” (Edición Crítica): Así como Ganesh abrió el vientre de Sindhu para destruir el néctar que lo hacía invencible pero arrogante, quienes escribimos debemos aprender a “abrir” nuestros propios textos y eliminar el exceso de ego en el texto. Si una frase o párrafo es “invencible” solo por vanidad de quien escribe pero no sirve a la historia, debe ser eliminada. Esta técnica ayuda a superar el bloqueo del perfeccionismo, que bien puede ser una forma de arrogancia.
  • La transmutación del veneno (resiliencia creativa): Utilicemos el simbolismo del pavo real para transformar las críticas negativas y el rechazo en combustible para el arte. No dejemos que el veneno del fracaso nos detenga; absorbámoslo y convirtámoslo  en la “el color tornasol de la pluma” del mejor texto del cual seamos capaces.
  • El tercer ojo (visión profunda): Cuando nos sintamos bloqueados, traigamos a nuestra mente la visión de Mayureshvara. No miremos la trama con los ojos físicos (la lógica superficial), sino con el “tercer ojo” de la intuición, de la estructura. Preguntémonos: “¿Qué es lo que esta historia realmente quiere decir debajo de la superficie, cuál es el subtexto, cuál es su Verdad, qué premisa la puede estructurar?”.
  • El lazo y el aguijón (disciplina): Usemos el lazo (pasha) para atar nuestros pensamientos dispersos y el aguijón (ankusha) para empujarnos a escribir cuando la pereza parezca vencer. La disciplina es el vehículo que, como el pavo real, nos llevará a la victoria final de terminar la obra.

Publicado por Paradigma

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