El flujo de la sabiduría

Curving Colorado River around Horseshoe Bend with cliffs and sunset sky

La mutación común de la existencia es inspiración de un esqueleto diegético de hondas raíces en Asia

El Kishōtenketsu (起承転結) es una estructura narrativa de cuatro actos la cual se distingue de los modelos occidentales (como las variaciones del Viaje del héroe de Campbell, que te compartí en La metamorfosis del guardián, La senda de la circunvalación y El protocolo del escriba) por la ausencia de un conflicto central como motor principal de la trama. En lugar de construir tensión a través de la confrontación, el Kishōtenketsu progresa mediante la exposición, la expansión, un giro inesperado y la síntesis, fomentando la curiosidad y la recontextualización de la información.

  1. Ki (起) Introducción: Se establece el escenario, se presentan los personajes y la situación inicial. No se introduce un problema o antagonista explícito. Establece el “mundo ordinario” y sus elementos.
  2. Sho (承) Desarrollo: Se extiende la introducción, profundizando en los detalles, las relaciones o el contexto. No hay una escalada de tensión, sino una exploración más rica de lo presentado. Enriquecimiento del contexto y los personajes.
  3. Ten (転) Giro (Twist): Se introduce un elemento nuevo, a menudo sorprendente o inconexo en apariencia, que cambia la perspectiva de lo narrado hasta el momento. No es un obstáculo a superar, sino un cambio de enfoque o una revelación. Recontextualiza la información previa, genera sorpresa.
  4. Ketsu (結) Conclusión/Síntesis: Se armonizan los elementos anteriores. El giro se integra con la introducción y el desarrollo, revelando una conexión profunda o una nueva comprensión de la realidad, para culminar en una resolución pacífica o una nueva perspectiva. Integra los elementos, ofrece una nueva comprensión o estado de equilibrio.

Esta estructura tiene sus raíces en la poesía clásica china, de manera singular en los cuartetos poéticos conocidos como jueju (七絕). Desde allí, se difundió y consolidó en diversas formas narrativas a lo largo de Asia Oriental. Veamos, en China, se conoce como qǐ chéng zhuǎn hé (起承轉合); en Japón se utiliza con mucha amplitud, por ejemplo, dentro del arte del manga, hay un formato particular cuya existencia es la materialización del Kishōtenketsu: es el yonkoma, conformado por sus cuatro viñetas; pero también en literatura y cine (un ejemplo de cada uno es, me parece, una novela que dio origen a una serie de películas y videojuegos, quizá el antecedente más crudo y mejor logrado de Los juegos del hambre o Los juegos del calamar, la novela de Koushun Takami, Battle Royale, y el largometraje existencialista sobre la yakuza, Sonatine de Takeshi Kitano), donde se valora la sutileza y la implicación del espectador en la interpretación. En Corea es conocida como gi seung jeon gyeol (기승전결), y está presente en su literatura clásica y moderna, así como en la organización de sus argumentos y presentaciones.

            La principal diferencia con las estructuras occidentales (no sólo como El viaje del héroe y sus derivados sino también de la Matriz de actantes de Algridas Greimas, la Lógica de los posibles narrativos de Claude Bremmond o las 31 funciones de del relato de Vladimir Propp), radica en que el Kishōtenketsu no busca un clímax de conflicto y resolución, sino una revelación de la interconexión de los elementos presentados, lo cual lleva a suscitar la introyección de una comprensión del Mundo más profunda o a un nuevo estado de equilibrio.

            En el armazón narrativo híbrido que te propongo, El flujo de la sabiduría, se fusiona la progresión sin conflicto del Kishōtenketsu con los principios de sabiduría, superación de obstáculos internos y transformación propios de los pasatiempos de El señor de los escritores. El objetivo es crear una diégesis sin fundamento en la tensión ascendente, sino en la expansión de la perspectiva y la integración de una nueva conciencia.

El flujo de la sabiduría

  • Ki (起) – Introducción, “El mundo de la literalidad y el deber”: Se presenta un estado de existencia o un problema definido por reglas rígidas, expectativas convencionales o una comprensión superficial. El protagonista (o la situación) opera bajo una lógica lineal, similar a Ganesh como guardián de la puerta o el mundo físico que Kartikkeya se dispone a recorrer. No hay un conflicto evidente, sino una situación dada, un punto de partida que es el “mundo ordinario” del intelecto o la devoción.
  • Sho (承) – Desarrollo, “La expansión de la perspectiva”: Se profundiza en el contexto de la introducción, explorando sus matices, sus implicaciones y las vidas de quienes lo habitan. Se revelan detalles que, aunque no generen conflicto, enriquecen la comprensión del
    “mundo ordinario”. Esto puede manifestar la devoción de Parvati al crear a Ganesh, o la complejidad del Mahabharata que Vyasa desea dictar. Se muestra la riqueza de la situación inicial sin introducir un problema a resolver, sino su potencial latente o su profundidad no reconocida.
  • Ten (転) – Giro, “La revelación del obstáculo interno o la sabiduría inesperada”: El “giro” no es un antagonista o un problema externo, sino una revelación interna o un cambio de paradigma que recontextualiza todo lo anterior. Puede ser la comprensión de que la solución no está en la acción externa (la carrera de Kartikkeya), sino en la perspectiva interna (Ganapati rodeando a sus padres). O la necesidad de un sacrificio personal (el colmillo de Ganesh) para preservar una verdad mayor. Es un “obstáculo” que se manifiesta como una epifanía, un desafío a la percepción, no a la fuerza física o la confrontación directa.
  • Ketsu (結) – Conclusión/Síntesis, “La integración de la nueva conciencia”: La historia concluye con la integración armoniosa del giro en la realidad previamente establecida. El protagonista (o la situación) trascendió su estado inicial, no por haber vencido a un enemigo, sino por haber alcanzado una nueva sabiduría o la transformación de la identidad. Es el Ganesh con cabeza de elefante, el Señor de los comienzos, el escriba que completó la obra. La nueva perspectiva se convierte en la base de un nuevo orden o una comprensión más profunda, donde la armonía surge de la sabiduría adquirida.

En esta estructura híbrida, el momento culminante no es una batalla o una confrontación, sino una epifanía que reestructura la realidad del protagonista. El obstáculo funciona como una lección a integrar en la forma de vivir y no algo a destruir. La resolución no es la victoria sobre un adversario, sino la armonización de elementos dispares, en apariencia, a través de una comprensión superior. Este giro es lo ganeshiano, donde la sabiduría y la perspectiva son las verdaderas fuerzas motrices que disuelven los obstáculos y conducen a un estado de mayor conciencia.

            Esta configuración de la diégesis ayuda a explorar:

  • El desarrollo interno de los personajes: Historias donde el crecimiento del protagonista se mide por su evolución intelectual o espiritual, más que por sus logros externos.
  • Temas filosóficos o metafísicos: Narrativas que invitan a la reflexión sobre la naturaleza de la realidad, la percepción, la verdad o la conciencia.
  • Historias con una resolución pacífica: Para géneros donde se evite el conflicto directo, como el “slice of life”, dramas contemplativos o relatos de aprendizaje y descubrimiento personal.
  • Narraciones con múltiples perspectivas: Donde el “giro” puede ser la revelación de una verdad que unifica puntos de vista presentados como fragmentos del relato.

Publicado por Paradigma

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