LA CRÓNICA POÉTICA DEL ÚLTIMO AÑO ESCOLAR #5

Por Alexis Boleaga

Lo “encomiable”

Estaba dormido en la oscura tumba

y a las ratas convoqué.

Peca memorioso el estado vetusto

al colgarse laureles

sobre cráneos que cantan lastimeros

por sus maquinales dominios.

El as de mi canción torna la rima

en meditaciones,

entonces cuento la certidumbre del hecho.

Quemado en su sahumerio

se nublan luces halógenas,

sin nubes ni techo

que sortear indómito,

sin la tregua de Nepente

al buscar la noche

y ellos decir “día».

Me siegan los lunes

al trotar por la década,

matan años y grito,

no por la paz sino por lo encomiable

de sus habladurías,

por cargarse opiniones y demás,

rozan la comedia sus desaires,

nadie compite en esta ruta,

más sin embargo lloran

por las miradas lacónicas

de adultos que flagelan sus espíritus de niños,

fracturan realidades y vuelcan sus luceros

por el convenir del triunfo

de buenos modales,

sus aureolas y satanizados actos

que cometen sin culpa,

solo con el horror de ser divisados,

y la pureza de este blanco

se les desprende al andar

con la vergüenza lista para ser expedida.

Él, la molestia

Unges con destreza dulzuras,

corres a prisa en puntillas a tu asiento,

desde ahí te acoplas a lo que venga

y dices mentiras.

Conoces tus ofensas realizadas

al creerte soberano del grupo,

diagnosticando virtudes y vidas

con ese vicio de saber los aconteceres,

los funestos ajenos

que pronostican tu satisfacción.

Buscas mi proceder,

el de mis padres,

el de mi sexo señalado errante

y a ti tu padre te ha dejado sin cariño ni apellido,

te duda sin suerte

igual que colorizado cabello;

el sustituto desprecia tus manierismos,

los apodos que infundes a los demás,

tu existencia misma.

¡Oh, huérfano que se arrastra

y juzga a sus iguales!

Te habría de maldecir como tú lo haces,

solo que la pena me ha ganado

de verte callado y riendo

de los devenires impíos o trágicos,

de anhelos y situaciones

de tus camaradas.

Seduces sin que nadie te quiera,

sin ser bienvenido desde tu tierra baldía,

burlándote solo de los de oriente,

de los padres divorciados de amigos.

¡Eres la pena de las andanzas infortunadas!

Te tornan en una mácula que creen retardada,

retuerces tus intestinos en la falsedad expresada.

Ellos saben,

ellos te niegan junto a tus salutaciones

cuando tiemblas en el miedo de abandono,

en el de no ser deseado

siendo tan insignificante, tan breve en el mundo.

No te maldicen ni hoy ni mañana,

ni en la muerte próxima en tu sombra segada.

Publicado por Paradigma

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