
Tony, hermano mío:
No sé si reventarme el hígado con ron barato o templar con una puta gorda y sudorosa, para escribir después un relato visceral, realista y maloliente; hacer algo que tú jamás habrías hecho, y mucho menos aprobado.
No sé si llorar como un idiota o escribir hasta que me sangren los dedos y se me revienten los ojos.
Hermano, ¿qué hago con este dolor que me envenena, con esa mierda que me salpica desde la mirada altiva y prepotente de ciertos intelectuales?
¿Qué hago, hermano? ¿Qué hago con este amor absurdo por la literatura si mis libros no se publican, no se promueven, no se validan en mi tierra natal?
¿Qué hago con esta manía de escribir en las madrugadas, aunque esté muerto de hambre y de cansancio?
¿Qué hago con estas ganas de salir corriendo a una editorial y cagarme encima del buró de algún editor?
¿Qué hago con esta obsesión por los herejes, los malditos y los suicidas?
¿Qué hago con este miedo a terminar como tú, gravemente enfermo, desangrándome por dentro?
¿Qué hago, Tony, dímelo tú que fuiste el primero en creer que tenía algo de talento? ¿Qué cojones hago con esa voz que me grita que no soy lo que esperan, porque ni soy profundamente culto ni sirvo para simular y aparentar?
¿Qué hago con esta poética de mierda, con este dolor en los huesos, con esta rabia que me atraviesa como un hacha?
¿Qué hago con esta literatura que ha venido para joderme la vida?
¿Qué hago con todo esto, si no quiero ser como Guillén, ni como Carpentier, si lo que quiero es ser yo mismo: malhumorado, irreverente, malhablado, auténtico?
¿Qué puedo hacer, si aquí ser honesto es casi un acto suicida y escribir de este modo es visto como una suerte de delito?
¿Qué hago con este montón de oídos sordos, con estos poemas que se niegan a morir, aunque nadie los lea?
¿Qué hago contigo, Tony? ¿Te rescato, te invoco, te abrazo o te olvido?
No sé qué coño hacer, hermano.
Solo sé que mi alma arde, que tengo las entrañas llenas de palabras y que no quiero terminar hablando solo en la calle como un paria, como un perro sarnoso, como otro poeta más del puto montón.
